Milei se lo dijo anoche al círculo rojo en la AmCham. Bancos, fondos y grandes empresas que respaldaron el plan económico desde el inicio y ganaron con el carry trade, los bonos y la apertura financiera. Fueron dos mensajes en uno: no va a cambiar su forma de gobernar y, si en 2027 la gente no lo vota, vuelve al sector privado sin problema. Decirlo ahí, con el Senado fracturado, cada ley negociada voto a voto y el Presupuesto 2026 dependiendo de los gobernadores, es un pedido de reaseguro. Afuera, el bloqueo en el estrecho de Ormuz ya pega en combustibles y JP Morgan habla de petróleo a 120 o 130 dólares. Cuando las papas queman, se habla primero con quienes manejan el financiamiento. Sin ese respaldo, con el mercado mirando bonos y dólar, el plan se queda sin aire en 48 horas.
Milei llegó con la ola global de ultraderecha que sigue avanzando en Alemania y Francia, ya ganó en Chile con Kast y es competitiva en Brasil con Flávio Bolsonaro. Esa ola capitaliza el hartazgo, la inflación y el discurso anti-casta. Pero Hungría marcó el límite. Orbán tuvo 14 años de hegemonía, control de medios y relato cultural fuerte. Igual perdió. Como marcó Stefanoni, ninguna “batalla cultural” garantiza poder indefinido si la economía no crece y no hay mejoras concretas. Sin resultados materiales aparece el voto castigo. Lo sacaron por la vía democrática, concentrando el voto en Magyar, un ex Fidesz.
Hungría dejó otra lección: desplazar a una ultraderecha no significa que gane el progresismo. Esto es una lectura para Argentina. Liberales, socialistas y verdes perdieron sus 45 diputados. El Parlamento nuevo va del centroderecha a la extrema derecha. El péndulo se movió, pero dentro de la derecha. Mientras esa ola suma en otros países, acá Milei aparece estancado. Sin mayorías propias y con la economía sin margen, depende de que el círculo rojo siga respaldando. La frase de anoche blanquea ese límite. Sin mejoras en lo material, el relato se gasta. Y si el mercado lee que no hay capacidad política para sostener el ajuste, retira el respaldo. Por eso fue a AmCham: porque cuando el contexto no ayuda, se busca el reaseguro con quienes tienen la llave.