El dirigente del Peronismo de la Soberanía, Gastón Harispe, cuestionó con dureza el avance de la licitación impulsada por el gobierno de Javier Milei sobre la vía troncal de navegación del Paraná y advirtió que el proceso no puede analizarse como un simple expediente administrativo: “Estamos ante una decisión estratégica sobre una arteria central de la riqueza argentina”.
En medio de la peor crisis política del gobierno, con sectores del establishment —el llamado “círculo rojo”—, facciones del capital norteamericano y actores económicos locales cuestionando la marcha de la economía y de la política argentina, Harispe sostuvo que avanzar con una licitación de esta magnitud expresa “una combinación peligrosa entre debilidad política, pérdida de confianza y entrega de soberanía”.
El dirigente señaló que las sospechas planteadas por la Procuraduría de Investigaciones Administrativas sobre un posible direccionamiento del proceso agravan todavía más el cuadro institucional. “Una licitación estratégica no puede nacer bajo sospecha. Si el procedimiento aparece maniatado desde el origen, todo lo que surja de allí queda políticamente herido y jurídicamente expuesto”, afirmó.
Para Harispe, el problema central es que el gobierno pretende comprometer por 25 o 30 años el control de una infraestructura decisiva sin consenso social, sin acuerdo político amplio, sin respaldo de sectores productivos nacionales y sin una discusión profunda sobre el interés argentino. “No se está discutiendo una obra más. Se está definiendo quién controla el Paraná y quién administra la circulación de buena parte de la riqueza nacional”, planteó.
En esa línea, advirtió que el Paraná concentra una dimensión económica, ambiental y geopolítica inseparable. Por allí circula gran parte de las exportaciones argentinas, se definen costos logísticos fundamentales y se disputa el control efectivo sobre uno de los corredores estratégicos más importantes de América del Sur.
Harispe cuestionó además que el esquema propuesto excluya a actores nacionales y deje en manos de empresas extranjeras el manejo de una vía estratégica. “La cuestión principal es la soberanía. No hay sectores vinculados al interés nacional que no cuestionen una licitación donde solamente participan multinacionales amigas de los grupos de poder que rodean al gobierno”, sostuvo.
Según el referente del Peronismo de la Soberanía, el diseño del pliego responde a una lógica colonial: el Estado resigna capacidad de conducción, los privados fijan condiciones y los costos terminan recayendo sobre los cargadores y sectores productivos argentinos. “Aquí prácticamente no existe riesgo empresario. Hay ganancias garantizadas para empresas multinacionales mientras la Argentina pierde capacidad de decisión sobre el Paraná”, afirmó.
Otro de los puntos cuestionados es la ausencia de estudios de impacto ambiental suficientes. Harispe remarcó que una decisión de esta escala no puede avanzar sin evaluar seriamente las consecuencias sobre el río, las comunidades ribereñas y el ecosistema. “La soberanía también implica defender el territorio y los bienes comunes. No puede pensarse el Paraná únicamente como un corredor de negocios”, señaló.
El dirigente planteó además que la debilidad política del gobierno puede terminar generando un costo enorme para el Estado argentino. Una concesión otorgada bajo sospechas de direccionamiento y sin legitimidad política quedaría inevitablemente expuesta a futuras revisiones institucionales. “Cuando cambien los vientos políticos, la Argentina va a discutir todo lo actuado alrededor del Paraná. Y eso puede derivar en conflictos jurídicos y económicos de enorme gravedad”, advirtió.
Para Harispe, el trasfondo de la discusión es profundamente político: “Milei pretende convertir la crisis de legitimidad de su gobierno en una oportunidad para consolidar negocios de largo plazo a favor de grupos extranjeros. Pero un gobierno debilitado, cuestionado incluso por sectores del poder económico, no tiene autoridad política para hipotecar durante décadas una estructura estratégica de la Nación”.
Desde esa perspectiva, el Peronismo de la Soberanía plantea que el Paraná debe ser parte de una agenda nacional vinculada a la recuperación del control sobre los recursos estratégicos, la logística y el comercio exterior argentino.
“La pregunta de fondo es simple: ¿puede avanzarse con una licitación válida sobre el Paraná en un gobierno que perdió consenso, legitimidad y confianza? Para nosotros, la respuesta es no”, concluyó Harispe.




