Desde la Universidad Federal de Integración Latinoamericana, en Foz de Iguazú, un colectivo de estudiantes argentinos difundió un duro comunicado en defensa de Lula da Silva y de la integración regional. La respuesta llega luego de los agravios del presidente Javier Milei durante su visita a Brasil y pone en escena una voz que suele quedar invisibilizada: la de quienes construyen todos los días la hermandad entre ambos pueblos.
Mientras la política exterior argentina atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión con Brasil, un grupo de estudiantes argentinos decidió romper el silencio. Desde la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA), con sede en Foz do Iguaçu, difundieron un comunicado en el que repudian las descalificaciones que Javier Milei dirigió contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y contra el ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes.
"No representan al pueblo argentino", sostienen los estudiantes. La frase resume el espíritu de un documento que busca diferenciar las expresiones del presidente argentino de la tradición histórica de cooperación entre ambos países.
El texto recuerda que llamar "presidiario" y "ladrón" a Lula o calificar de "lixo" al juez Alexandre de Moraes no constituye simplemente una controversia política, sino una ruptura con décadas de diplomacia construida sobre el respeto mutuo entre Argentina y Brasil.
Pero el comunicado va más allá del rechazo institucional. Habla desde una experiencia concreta.
Para quienes estudian en la UNILA, la integración latinoamericana no es una consigna abstracta sino una realidad cotidiana. Allí conviven estudiantes de distintos países, en un proyecto universitario creado durante la presidencia de Lula da Silva precisamente para fortalecer los vínculos culturales, científicos y políticos de América Latina.
La universidad, fundada en 2010, nació con una característica singular: ser bilingüe, reunir a estudiantes de toda la región y asumir como misión la construcción de una identidad latinoamericana compartida. La mitad de su matrícula está integrada por alumnos internacionales.
Desde ese lugar, los firmantes recuerdan una paradoja difícil de ignorar: mientras en Argentina se reducen los recursos destinados a la educación pública, la ciencia y la tecnología, Brasil mantiene abierta una institución que permite a cientos de jóvenes argentinos acceder a estudios universitarios de grado y posgrado.
El comunicado también introduce una dimensión que muchas veces queda fuera del debate político.
Cada deterioro en la relación bilateral no impacta solamente sobre los gobiernos. También alcanza a quienes estudian, trabajan, investigan, comercian y producen entre ambos países.
En una región donde millones de personas cruzan diariamente las fronteras para vivir, trabajar o estudiar, la cooperación entre Argentina y Brasil deja de ser un asunto exclusivamente diplomático para convertirse en una condición concreta de la vida cotidiana.
Por eso los estudiantes reclaman que el Gobierno argentino retome el camino del diálogo y preserve una relación estratégica que durante décadas fue uno de los pilares de la integración sudamericana.
Quizá el aspecto más significativo del documento sea su origen.
No proviene de un partido político ni de una cancillería. Surge desde una universidad ubicada en el corazón de la Triple Frontera, uno de los espacios donde la integración latinoamericana deja de ser una teoría para convertirse en experiencia compartida.
Los estudiantes expresan su solidaridad con Lula da Silva no solo como presidente de Brasil, sino también como fundador de la institución en la que hoy se forman cientos de jóvenes de todo el continente.
El cierre del comunicado recupera una idea que atraviesa toda su declaración: la convicción de que la relación entre Argentina y Brasil debe construirse sobre el respeto, la cooperación y la soberanía de los pueblos.
En tiempos de confrontaciones permanentes, la respuesta de los argentinos de la UNILA recuerda que, más allá de las diferencias entre gobiernos, existen vínculos humanos, culturales y educativos que siguen apostando por una América Latina integrada.




