En la madrugada del 3 de enero, un grupo de oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba cumplía misión en la República Bolivariana de Venezuela. Se encontraban en funciones de apoyo y seguridad cuando, en horas de descanso, el lugar donde estaban alojados fue atacado de manera cobarde y absolutamente desproporcionada por fuerzas militares de los Estados Unidos. El ataque dejó treinta y dos combatientes cubanos muertos y varios heridos.
Los sobrevivientes regresaron a Cuba con heridas visibles e invisibles. Decidieron hablar dar testimonio, rendir tributo a sus compañeros caídos y reafirmar una decisión que permanece intacta. Defender la Revolucion y las causas de la humanidad hasta la ultima bala.
El coronel Pedro Yadín Domínguez relató que se encontraban “cumpliendo misión en la hermana República Bolivariana de Venezuela, ayudando a ese país, a ese pueblo, en su defensa contra el imperialismo”. Explicó que estaban “durmiendo, descansando en horas de la madrugada” cuando “el ataque artero y criminal del gobierno de Estados Unidos contra el grupo de compañeros que nos encontrábamos ahí provocó la muerte de compañeros míos en ese lugar”, demostrando, afirmó, “una vez más la saña y el desprecio de este gobierno imperialista”.
Domínguez fue categórico al describir lo ocurrido: “Fue un ataque desproporcionado sobre un grupo de compañeros que nos encontrábamos ahí, descansando, que apenas teníamos armamento porque estamos en función de tareas de apoyo a la seguridad del presidente”. Detalló que el ataque se realizó “con aviones, bombas, drones, aviones sin piloto y dos helicópteros Apache que ametrallaron indiscriminadamente el área donde nos encontrábamos”, y subrayó que el objetivo era claro: “no dejar a nadie con vida”. “Se ensañaron con nuestros compañeros —dijo—. Evidentemente su propósito era arrasar con todo, acabar con la vida de todos los compañeros que nos encontrábamos ahí”.
A pesar del dolor, explicó por qué decidió presentarse al homenaje: “Estamos aquí porque es un compromiso con mis compañeros, es un deber que tengo con ellos de venir a rendirles tributo”. Recordó que era “un grupo de compañeros trabajadores, civiles y militares, que nos encontrábamos ahí trabajando de conjunto con los compañeros de Venezuela, una hermandad de trabajo, de compañerismo”, como se han caracterizado históricamente las relaciones “entre la patria de Bolívar y la de Martí”. Tras resultar herido, contó que fue operado en un hospital militar venezolano y que “en todo momento sentí el apoyo de los venezolanos, de las Fuerzas Armadas, que nos proporcionaron todo lo necesario”, luego de que sus pertenencias quedaran destruidas en el ataque. Para Domínguez, eso “demuestra la hermandad que existe entre los dos pueblos, entre las dos Fuerzas Armadas, que somos uno solo”. Cerró con una reafirmación política: “Estamos comprometidos con la Revolución y haremos lo que haya que hacer por defenderla… unidos vamos a derrotar cualquier intento del gobierno de Estados Unidos por agredir a nuestros pueblos”.
El testimonio de Yohandris Varona Torres estremeció a todos. Vio las fotos de los 32 cubanos caídos y no pudo evitar emocionarse. “No tenía enfrente imágenes de desconocidos. Eran mis compañeros”. Procedente de Vertientes, Camagüey, llevaba apenas dos meses y seis días en Venezuela cuando ocurrió el ataque, en lo que era su primera misión internacionalista tras 23 años de servicio militar.
“Nos batimos ahí contra los aviones que nos estaban ametrallando”, relató. “A pesar de que nuestro armamento era más pequeño no dejamos de pelear, nos enfrentamos. Tengo mi preparación y sé cómo combatir. En ese momento mi único pensamiento fue batallar”. Contó que había entrado de guardia a medianoche y que el ataque fue alrededor de las dos de la madrugada: “Era de madrugada, todo estaba oscuro. Si un helicóptero viene para arriba de ti, lo único que te queda es tirarle y defenderte. Así fue. Hasta el último momento estuvimos disparando”.
Luego llegó el momento más duro de su relato: “Nuestros compañeros son una gloria para toda Cuba. Ellos eran mis hermanos. Estaban conmigo trabajando. Los vi caer a todos y a todos los cargué”. Aclaró que “ningún cuerpo quedó en el campo”, que los preservaron y que “al menos nadie se quedó en Venezuela. Aquí están, en nuestra Patria”. Con una firmeza conmovedora, reafirmó: “Con mi país estará siempre mi disposición para contrarrestar al enemigo donde haga falta. Así nos enseñó el Comandante. Y no puede ser en vano la muerte de mis compañeros”.
El teniente coronel Gregorio Romero Osorio también dio su testimonio. Contó que se encontraban prestando servicio en Fuerte Tiuna cuando “alrededor de las 2 de la mañana fuimos bombardeados por la aviación, por drones, aviones sin piloto y helicópteros del ejército de los Estados Unidos que vilmente nos atacaron”. Allí, dijo, “vimos caer a nuestros hermanos de lucha, de batalla”, a quienes hoy rendían tributo “con el dolor que sentimos por ellos, que ofrendaron su vida valientemente”.
Días después del ataque, escribió unas palabras para sus compañeros caídos:
“Hermanos valientes regresan victoriosos aún siendo cadáveres inertes… vivirán eternamente en el corazón del mundo que los vio luchar hasta la muerte… con una estrella en la frente de hombres dignos, de hombres valientes”. Gregorio confesó que “a veces cierro los ojos y revivo esa brutal agresión”, pero que el dolor se reconforta al saber “que no murieron en vano, que murieron defendiendo una causa justa”.
También habló el teniente coronel Abel Guerra Perera, quien describió el combate como “muy, muy desigual”. “Nos atacaron con los armamentos más avanzados que tenían: aviones F-35 y helicópteros Apache”, explicó. Aun así, subrayó: “No nos rendimos. Nos defendimos como pudimos. Rescatamos a nuestros compañeros, nunca los abandonamos”. Contó que se llevaron consigo a los once combatientes, que “les dimos sepultura digna” y que los recordarán siempre. “Los cubanos no nos rendimos ni nos rendiremos jamás”, afirmó. “Seguimos en combate y estamos seguros de que venceremos”.
En Camagüey, en Holguín y en todo el país, Cuba rindió homenaje a sus caídos. Con el orgullo y la Dignidad que caracteriaron historicamente a la Patria de Marti, Fidel y el Che. Las palabras de quienes estuvieron allí coinciden en una certeza que atraviesa todos los testimonios. Hubo combate. Hubo dignidad. Hubo hermandad entre pueblos. Y hubo una decisión política que permanece intacta: seguir luchando para defender hasta la ultima sangre, la Revolucion y su legado humanista. "Patria es humanidad"
FUENTES: Canal Caribe Cuba, Portal adelante.cu




