Bárbara Vasallo: Fidel marcó mi vida profesional y humana
La periodista matancera guarda en sus agendas más de veinte momentos junto a Fidel, recuerdos que combinan la cercanía humana y la visión estratégica del líder cubano.
Cada agenda guardada por la periodista Bárbara Vasallo es un tesoro histórico. Las libretas donde apunta hace más de tres décadas hora, lugar y circunstancias de cada acontecimiento que cubre, tienen páginas marcadas, sobre todo la del 19 de octubre de 1996, ese día a las 8:10 a.m., mientras el huracán Lily azotaba la provincia de Matanzas, el Comandante en Jefe entró a la sede del Gobierno Provincial. Ante aquella figura colosal, la entonces periodista de Radio 26 solo atinó a cumplir el rito reporteril.
"Anoté: 'Gobierno Provincial, 8:10 a.m. Fidel llega preguntando por la trayectoria del ciclón'. El ciclón hacía «peripecias» —como él decía—, pero su obsesión eran los damnificados".
Otro día marcado en la agenda de la ahora subdirectora de la Agencia Cubana de Noticias (ACN) fue el 5 de diciembre de 1999, en la escuela Marcelo Salado de Cárdenas, cuando Fidel iniciaba la Batalla por Elián. Vasallo, embarazada de siete meses, estaba entre los periodistas que buscaban la primicia, la mejor foto del líder, que desde adentro del aula pidió: «¡Dejen pasar a la periodista!», y él mismo me abrió camino. La anécdota continúa con un gesto inesperado: "Me palpó la barriga y preguntó: «¿Qué traes ahí? ¿Varón? ¿Cómo se llamará?». Víctor, como su padre, le respondí". Un año después, en la planta de Energás de Varadero, en otra fecha marcada en la agenda, Fidel la abordó: «¿Cómo está Víctor?». “¡Recordó el nombre! —exclama—. Ese era Fidel: memorizaba hasta los detalles de una reportera de provincia”.
Pero los detalles y la sensibilidad del Comandante en Jefe no acabaron con esta periodista. En una cobertura en Matanzas, el Comandante notó su delgadez. "¿Por qué estás así, periodista?". Cuando confesó que su padre padecía leucemia, la respuesta fue inmediata: "¿Qué necesitas?". "Era 2001 —precisa—, Cuba sufría el Período Especial, pero él priorizaba a la gente".
La noche del 4 de noviembre, Fidel llegó a Matanzas bajo la furia del huracán Michel. Los vientos rompían cristales y superaban los doscientos kilómetros cuando indicó: «Vamos a Varadero a ver a los evacuados». En el hotel, conversó hasta el amanecer. Los turistas, que fueron reubicados desde Cayo Largo del Sur, no entendían cómo era posible que un Jefe de Estado estuviera allí preocupándose por ellos. Mientras el techo crujía, hablaba con los periodistas de reformar las secundarias básicas, porque —decía— «esos estudiantes están en una edad difícil, tienen que tener una doble sesión». Estaba acabándose el mundo con aquel ciclón y ya él andaba planificando y hablando de los próximos programas que venían para la secundaria, para la educación, para la enseñanza media. Increíble, sencillamente es Fidel, y lo digo en presente”.
Mientras repasa cada página de su agenda —marcada más de 20 veces por Fidel—, la periodista matancera no duda en confesar que las palabras a ella —tan locuaz— no le alcanzan para agradecer a la vida por existir en el tiempo de Fidel.
Yoandra Muro Valle: Fidel confiaba en el ser humano y eso nos hace falta hoy
La rectora de la Escuela Latinoamericana de Medicina recuerda al Comandante desde la cercanía y el aprendizaje, en misiones y momentos donde su confianza en las personas marcó el rumbo.
"Desde niña soñaba con verlo". Así inicia Yoandra Muro Valle, actual rectora de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), el relato de su vínculo con Fidel Castro, tejido entre momentos históricos y una confianza que trascendió lo político.
Aunque como dirigente estudiantil y diputada compartió actos con él, la primera conversación personal ocurrió en 2001, al recibir el título como mejor graduada de Ciencias Médicas. “Le entrego el juramento y él me regala una banderita con su firma, fechada el 13 de agosto, su cumpleaños. La conservo hasta hoy”.
En 2004, con 27 años, fue enviada a dirigir la misión médica en Guatemala. En una reunión en La Habana, Fidel la reconoció al instante: “A ella yo le entregué el título hace poco. ¿Qué haces en Guatemala?”. Poco después, tras el paso de la tormenta Stan, él ordenó enviar cien médicos en 48 horas y cuidó cada detalle: “Nos pidió preparar mochilas para un mes en zonas de difícil acceso, calculando calorías y suministros, hasta incluir el saco de dormir”.
En otra ocasión, cuando solicitó médicos para Venezuela, Muro Valle le planteó que necesitaban 50 más para Guatemala. “Al final aceptó. Fidel no quería respuestas automáticas, sino compromiso con la verdad”.
El 13 de agosto de 2005, en la primera graduación de médicos guatemaltecos formados en Cuba, lo llamaron para cantarle el cumpleaños. “Dijo que era el mejor regalo de la noche”.
Para la rectora, su mayor enseñanza fue la fe en el potencial humano. “Más allá de reglamentos, hay que entender las historias de vida. Fidel creía en las personas, y esa es la brújula que no podemos perder”.




