Un avión militar de los Estados Unidos aterrizó el domingo 25 de enero de 2026, cerca del mediodía, en el aeropuerto internacional Malvinas Argentinas de Ushuaia, capital de la provincia de Tierra del Fuego, y el hecho abrió una controversia política que en los días posteriores fue creciendo a nivel nacional. La aeronave fue identificada como un Boeing C-40 Clipper de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF), un modelo utilizado habitualmente para el traslado de delegaciones oficiales y personal de alto nivel del gobierno norteamericano.
El arribo se produjo sin una comunicación oficial previa por parte del Gobierno argentino que informara los motivos del vuelo, el alcance de la visita o el encuadre legal bajo el cual se autorizó el ingreso de una aeronave militar extranjera al territorio nacional. Esta falta de información fue uno de los principales disparadores de los pedidos de explicación que comenzaron a multiplicarse en los días siguientes.
Según informó el diario El País, el avión trasladaba a una delegación bipartidaria de legisladores del Congreso de Estados Unidos. La Embajada estadounidense en Buenos Aires señaló posteriormente que se trató de una visita institucional vinculada a temas como energía, ambiente, minería y salud pública. Sin embargo, el uso de una aeronave militar, y no de un vuelo diplomático civil, profundizó las dudas y críticas.
El episodio se inscribe en un contexto geopolítico particularmente sensible. Ushuaia no solo es considerada un punto estratégico por su cercanía al Atlántico Sur y la Antártida, sino que además, para la Argentina, es también la capital de las Islas Malvinas, de acuerdo con la organización territorial vigente y el reclamo soberano histórico sobre el archipiélago. Este dato refuerza la dimensión política y simbólica del aterrizaje de una aeronave militar extranjera en la ciudad más austral del país.
A ello se suma que en los últimos meses Ushuaia volvió a ocupar un lugar central en la agenda nacional tras decisiones del Gobierno vinculadas al control del puerto de la ciudad, una medida que también generó tensiones con la administración provincial. En ese marco, la llegada de un avión militar estadounidense no pasó inadvertida.
Desde Tierra del Fuego, funcionarios y referentes políticos reclamaron explicaciones formales sobre las autorizaciones otorgadas y el cumplimiento de la normativa vigente, que exige procedimientos específicos para el ingreso de fuerzas militares extranjeras. A nivel nacional, distintos sectores de la oposición coincidieron en señalar la falta de transparencia y la necesidad de que el Congreso y la sociedad conozcan los términos de este tipo de operaciones.
La advertencia de Guillermo Carmona
Uno de los pronunciamientos más contundentes fue el del dirigente Guillermo Carmona, quien se expresó a través de la red social X. En su publicación, calificó el hecho como inusual y grave, y sostuvo que la llegada de un avión militar estadounidense a Ushuaia no puede ser tratada como un episodio administrativo menor.
Carmona advirtió que, si la aeronave fue utilizada para trasladar congresistas de Estados Unidos, el episodio adquiere una dimensión política y estratégica que exige explicaciones claras. En ese sentido, vinculó el hecho con otras decisiones recientes del Gobierno nacional y alertó sobre el impacto que este tipo de acciones puede tener en materia de soberanía, política exterior y control territorial, especialmente en una región clave del país.
Un debate abierto
A varios días del aterrizaje, el Gobierno nacional aún no brindó una explicación detallada y pública que despeje todas las dudas. Mientras tanto, el episodio ya dejó una consecuencia política concreta: reabrió el debate sobre los límites, condiciones y controles del ingreso de fuerzas militares extranjeras a la Argentina, y sobre el rumbo de los alineamientos internacionales en un escenario global cada vez más tensionado.




